«Ámense los unos a los otros»: Encuentro de los actores de la solidaridad en la Capilla del Prado

Sábado 3 de octubre de 2026, la capilla del Prado fue sede de un encuentro dedicado a quienes trabajan en la solidaridad, en torno al tema: «Ámense los unos a los otros». Este encuentro formaba parte de las tres jornadas organizadas en el Prado con motivo del 40.º aniversario de la beatificación del beato Antoine Chevrier.

De las 15:00 a las 18:30, personas comprometidas con los más pequeños, con las personas vulnerables y con quienes las acompañan se reunieron para una tarde de oración, intercambio y fraternidad. El programa incluía, entre otras cosas, un momento de oración del Rosario, intercambios en pequeñas fraternidades y el descubrimiento de testimonios de pradosianos comprometidos en diferentes países.

 

«Ámense los unos a los otros»

Estas palabras de Jesús, grabadas en la capilla del Prado, a la entrada del coro, cerca del altar y del sepulcro del padre Chevrier, le dieron sentido a todo el encuentro.

Al meditar sobre el Evangelio, Antoine Chevrier quedó profundamente impresionado por la forma en que Jesús se comportaba con las personas con las que se cruzaba en su camino: una gran compasión por quienes sufren, una acogida especial a los pequeños y los pobres, una atención a los enfermos y a los pecadores, y la voluntad de hacer el bien a pesar de las oposiciones.

El folleto que se entregó a los participantes también recordaba hasta dónde llega Jesús en la caridad: «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por aquellos a quienes ama».»

Es a esa misma caridad a la que Jesús invita a sus discípulos: «Ámense los unos a los otros como yo los he amado».»

 

Una fraternidad enriquecida por la diversidad de compromisos

El encuentro comenzó con una presentación de los participantes, provenientes de distintos ámbitos y comprometidos de diversas maneras. Hermanas (de Saint-Martin-en-Haut, Limonest, St Fons, del «14» de la calle Père Chevrier…), padres (miembros permanentes del Prado, participantes en el API —Año Pradosiano Internacional 2026-2024—), laicos, laicos consagrados… Esta diversidad permitió conocer rostros y experiencias muy diferentes, así como una variedad de compromisos inspirados en el carisma del Prado, tanto en Francia como en otros países.

También recordaron que la solidaridad no se reduce a una acción puntual: se vive a través del encuentro, la acogida, el acompañamiento y la cercanía con quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

 

«Síganme en mi caridad»

Después del momento de oración del Rosario, se invitó a los participantes a reunirse en pequeñas fraternidades para reflexionar sobre una propuesta basada en el Evangelio.

El folleto invitaba, en primer lugar, a cada uno a escuchar y observar lo que hace Jesús: sus gestos, sus palabras y las reacciones de quienes lo rodean. Luego, se invitó a cada uno a compartir la palabra o el gesto que más le había llamado la atención.

Esta forma de hacer eco a los Estudios del Evangelio Las reflexiones en el Prado nos permitieron partir de la vida y los gestos de Jesús para discernir cómo ponerlos en práctica hoy en día.

La pregunta que se planteó al final del proceso fue muy concreta: después de escuchar a los demás, ¿Qué novedad o qué descubrimiento puede hacer cada uno en su propia vida? Y, sobre todo: «Hazlo tú también».»

 

Experiencias de aquí y de allá

Los distintos testimonios han permitido comprender hasta qué punto el llamado a amar y a servir puede adoptar múltiples formas según los lugares y las realidades con las que nos encontramos.

Desde la India hasta Kinshasa, desde el compromiso de las religiosas hasta el de los sacerdotes, los laicos y las personas consagradas, todos pudieron compartir una experiencia de cercanía y servicio.

Estos testimonios han puesto de manifiesto, en contextos muy diferentes, una misma intuición: dejarnos inspirar por la forma en que Jesús mira y se acerca a las personas, especialmente a las más vulnerables, y tratar de hacer lo mismo.

 

Un encuentro al estilo del Prado

Al reunir a personas con compromisos muy diversos, esta tarde permitió vivenciar de manera concreta la dimensión fraternal de la Familia del Prado.

En el centro de la capilla donde descansa Antoine Chevrier, los participantes pudieron tomarse un momento para rezar, escuchar, compartir sus experiencias y animarse mutuamente.

El encuentro concluyó con un momento de oración y adoración, en consonancia con la invitación de Cristo a hacer de la caridad el centro de la vida del discípulo.

Para los participantes, este encuentro habrá sido, pues, una forma de partir con una pregunta sencilla y exigente, inspirada directamente en el Evangelio: ¿Cómo podemos, hoy en día, amar y servir al estilo de Jesús?

Una pregunta que se alinea profundamente con el camino propuesto por Antoine Chevrier: contemplar a Jesús en el Evangelio, dejarnos transformar por él y tratar de vivir de su caridad con los más pequeños.

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