Del 12 al 21 de septiembre de 2026, El P. Diego Martín Peñas, responsable general del Prado, viajó a China por invitación de la’Asociación Patriótica Católica China, representada por Monseñor Joseph Guo. Esta visita oficial estuvo marcada por encuentros con los responsables de la Iglesia católica local, intercambios con los formadores del Gran Seminario Nacional y un retiro espiritual con 25 sacerdotes profesores. Esta misión abre nuevas perspectivas de colaboración en torno a la formación y la espiritualidad de los sacerdotes diocesanos en el país.
Encuentro con monseñor Joseph Guo
Esta visita formaba parte de una iniciativa para fortalecer los lazos con los líderes de la Iglesia católica en China, en particular con los de la Asociación Patriótica Católica China, la Conferencia Episcopal, el Gran Seminario Nacional y la diócesis de Pekín.
Durante su visita al Gran Seminario Nacional, el P. Diego pudo conocer más de cerca la realidad de la Iglesia en China, dialogar con sus responsables y reunirse con sacerdotes dedicados a la formación de las futuras generaciones.
Su visita también estuvo marcada por visitas a varias parroquias de Pekín, en medio de diversas realidades sociales, a veces caracterizadas por la precariedad. Estos encuentros permitieron descubrir el dinamismo de los grupos de oración y de acción pastoral, así como el compromiso de los sacerdotes, diáconos y laicos al servicio de las comunidades.
Retiro espiritual en torno al padre Chevrier
Los días 16, 17 y 18 de septiembre, el P. Diego Martín Peñas dirigió un retiro espiritual en el que participaron 25 sacerdotes, todos profesores del Gran Seminario Nacional.
Bajo el lema «Sígueme», este retiro se inspiró en la espiritualidad del Beato Antoine Chevrier. Las meditaciones también permitieron abordar varios aspectos de la espiritualidad del sacerdote diocesano, en relación con el decreto conciliar Presbyterorum Ordinis.
Cada día se desarrollaba al ritmo de la oración y la celebración de la Eucaristía junto con los seminaristas. Por la noche, un momento de adoración eucarística permitía a los participantes compartir los frutos de su oración.
Estas jornadas fueron una oportunidad para tener encuentros personales con los profesores del seminario, de quienes el director general destacó su sólida formación y su interés por conocer mejor el Prado.
Formar sacerdotes diocesanos según la espiritualidad del Prado
El 19 de septiembre, el P. Diego Martín Peñas se reunió con Monseñor Joseph Li Shan, arzobispo de Pekín, su obispo auxiliar, Monseñor Matthieu Zhen Xuebin, así como responsables diocesanos. Estos intercambios permitieron dejar en claro la voluntad común de fortalecer los lazos entre la Iglesia en China y el Instituto del Prado.
Los responsables chinos destacaron especialmente su interés por la propuesta del Prado para la formación de los sacerdotes. Valoran que el Prado contribuya a su formación, respetando al mismo tiempo su vínculo con su obispo y su propia vocación como sacerdotes diocesanos.
Las experiencias positivas vividas en el pasado con sacerdotes del Prado que han trabajado en China también refuerzan su deseo de continuar con esta colaboración.
Perspectivas para el futuro
Durante esta visita, se mencionaron varias posibilidades de cooperación para 2027 entre la Iglesia en China y el Instituto del Prado.
El padre Diego Martín Peñas también visitó el seminario diocesano de Pekín, donde 20 seminaristas continúan su formación, así como varias parroquias de la capital. Estos encuentros contribuyeron a profundizar el conocimiento mutuo y a abrir nuevas posibilidades de intercambio.
Fortalecer los vínculos y profundizar en la formación pradosiana
Al finalizar su visita, el P. Diego Martín Peñas compartió con las personas que lo habían acompañado la alegría y la esperanza de poder continuar las relaciones que se habían forjado durante esta visita.
En particular, se han programado intercambios regulares con el P. Joseph Yuan, sacerdote del Prado, y Joseph Yiu, cercano al Prado, con el fin de profundizar en diversos temas de la formación del Prado.
Esta visita constituye un paso importante en el fortalecimiento de los lazos entre el Prado y la Iglesia católica en China. Abre perspectivas prometedoras al servicio de la formación de los sacerdotes, de su vida espiritual y de su misión pastoral, en fidelidad a la intuición del padre Chevrier.